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Es necesario que se adopte en las redes sociales la definición de antisemitismo de la IHRA


Agencia AJN.- Muchos títulos antisemitas se vendieron en una ceremonia de beatificación, el primer paso hacia la santidad, de dos figuras católicas veneradas en la iglesia principal de Varsovia la semana pasada, informó Algemeiner.

Aparte de prominentes figuras católicas, a la ceremonia asistieron el presidente de Polonia, Andrzej Duda, el primer ministro Mateusz Morawiecki y el jefe del gobernante Partido Ley y Justicia del país, Jaroslaw Kaczynski.

Wojciech Karpieszuk, un periodista que asistió a la ceremonia, escribió un artículo para la Gazeta Wyborcza describiendo su malestar al ver los libros y por el hecho que nadie más a su alrededor parecía molestarse por ellos.

«Durante esos 40 minutos no vi una sola reacción de indignación. Nada», escribió. «Muchos clérigos, e incluso un obispo entre ellos, pasaron por las gradas con indiferencia».

Karpieszuk escribió que había visto títulos similares en reuniones ultranacionalistas, pero que «nunca pensó que algo así podría venderse durante una misa de beatificación a la que asisten las más altas autoridades estatales».

En un tuit, Karpieszuk publicó una foto de los libros vendidos en la ceremonia, escribiendo «estos son solo unos títulos en el stand junto al templo de la Divina Providencia. Multitudes de creyentes y clérigos. Nadie reacciona».

Mientras estos títulos antisemitas se vendían en una ceremonia de beatificación, el papa Francisco estaba celebrando una reunión con cristianos y judíos en Budapest y hablando en contra del antisemitismo, llamándolo una «mecha que no debe permitirse arder» en Europa.

Todo esto se da en un contexto de crecientes tensiones entre Polonia, Israel y el mundo judío por sus reiteradas medidas negadoras o banalizadoras de la Shoá.

El mes pasado, el ministro de Relaciones Exteriores israelí, Yair Lapid, calificó de «antisemita e inmoral» la ley que establece límites a la capacidad de los judíos para recuperar propiedades incautadas por los ocupantes alemanes nazis y retenidas por los gobernantes comunistas de la posguerra.

Lapid dijo que el jefe de la embajada de Israel en Varsovia fue llamado de inmediato.

“El impacto negativo en nuestros vínculos comenzó en 2018 cuando Polonia decidió comenzar a aprobar leyes destinadas a dañar al pueblo judío y la memoria» de la Shoá, twitteó.

«No tememos a las amenazas antisemitas y no tenemos la intención de hacer la vista gorda ante la vergonzosa conducta del antidemocrático gobierno polaco», declaró.

Israel y Estados Unidos están formulando una respuesta conjunta a la legislación polaca que restringe severamente la posibilidad de que los sobrevivientes de la Shoá y sus familias obtengan la restitución de propiedad confiscada.

Lapid y el secretario de Estado Antony Blinken han estado manteniendo «discusiones intensas» sobre cómo responder a la nueva ley, que «roza la negación» de la Shoá, dijo el Ministerio de Relaciones Exteriores.

«No dejaremos que esto pase tranquilamente», dijo Lapid. «Los polacos no pueden seguir dañando la memoria de los que perecieron».

Lapid dijo que “el Estado de Israel no se comprometerá con una coma en la memoria» de la Shoá. «Seguiré oponiéndome a cualquier intento de reescribir la historia y promover compromisos y concesiones a expensas del genocidio del pueblo judío y los derechos de las víctimas.»

«Polonia sabe qué es lo correcto: cancelar la ley», afirmó.

Blinken dijo que Estados Unidos está «profundamente preocupado» por la ley, horas después de su aprobación, y pidió una ley integral para resolver los reclamos de propiedad confiscada, para brindar cierta medida de justicia a las víctimas.

“Una ley así beneficiaría a muchos ciudadanos polacos, así como a las personas que se vieron obligadas a abandonar Polonia durante y después de la Segunda Guerra Mundial, y que posteriormente se convirtieron en ciudadanos naturalizados de otros países”, continuó. “Hasta que no se promulgue una ley de este tipo, el camino hacia la indemnización no debe cerrarse para nuevos reclamos o aquellas decisiones pendientes en los tribunales administrativos”.

A finales de la década de 1940 y principios de la de 1950, las autoridades comunistas polacas promulgaron un programa masivo de confiscación de propiedades en todo el país, que incluía grandes cantidades de propiedades que anteriormente pertenecían a la población judía de Polonia de antes de la guerra de unos tres millones de personas, el 90% de las cuales fueron asesinadas por los nazis.

Gran parte de esta confiscación de propiedades se llevó a cabo de acuerdo con las leyes promulgadas por el régimen comunista, pero algunas se realizaron fuera del marco de esas leyes, dejando espacio para que los propietarios originales, o sus herederos, reclamen la propiedad a través de los tribunales polacos.

La nueva ley haría imposible que un tribunal invalidara una confiscación si han pasado 10 años desde que se llevó a cabo dicha confiscación.

Además, la nueva ley haría imposible siquiera iniciar un proceso judicial para reclamar la propiedad si han pasado 30 años desde que la propiedad fue confiscada.

Finalmente, si ya se han iniciado procedimientos legales para reclamar una propiedad específica, pero se iniciaron más de 30 años después de su confiscación y el proceso legal no está completo antes de que la nueva ley entre en vigencia, entonces esa demanda sería automáticamente desestimada.





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